Escaleras de Selarón

escaleras de Selarón

Si hubiéramos llegado hace unos meses a Río nuestra visita a la escalera Selarón hubiera sido totalmente diferente. Probablemente hubiéramos podido conocer a su autor, el chileno Jorge Selarón, de profesión ceramista. Cuentan que Selarón, que vivía en una de las casitas aledañas a la escalera, siempre estaba allí platicando con los turistas y los visitantes. Probablemente, nos hubiera contado cómo inició su trabajo de decoración de los 215 peldaños con coloridos azulejos de más de 60 países diferentes. Quizás, incluso, hubiéramos podido comprar alguno de sus cuadros. Quizás, alguno de esos de una mujer embarazada que tanto hacía y que representaba un problema personal, según decía.

Ahora, sin embargo, solo nos queda remitirnos a los periódicos, a las revistas o blogs que nos hablan de él, de su vida – incluido su dramático desenlace- y de su magnífica obra.

Por los medios, sabemos que se instaló en Río en la década de los 80, después de estar recorriendo más de 50 países. Con motivo de la victoria de Brasil en el Mundial de Futbol de 1994 y por su gratitud al país carioca decidió homenajear a sus gentes iniciando la decoración de esta escalera que une los barrios de Lapa y de Santa Teresa. Para ello, utilizó azulejos principalmente de los colores de la bandera de Brasil, azul, verde y amarillo. Algunos eran hechos por él, otros comprados en sus innumerables viajes.

Poco a poco la obra espontánea fue adquiriendo protagonismo. Y ya era la gente la que le proporcionaba azulejos de todo el mundo. Él los cambiaba con regularidad: “Inventé una fantástica técnica inédita, consistente en cambiar constantemente los azulejos. Esto le dio una energía única, una obra de arte viva y mutante”, con más de 2.000 azulejos diferentes.

Tan icónica fue, y es, esta escalera que en 2005 el gobierno de Río la declaró “Monumento Histórico” y Selarón recibió el título de “ciudadano honorario”.

Y es que Selarón convirtió una escalera insulsa, fea y gris en una zona un tanto peligrosa en un punto turístico importante que en la actualidad, recibe al día más de 500 visitas.

Cuando nos pusimos a buscarla el sol ya había caído y no nos atrevimos a seguir la búsqueda, porque no nos gustó el ambiente de la zona. Luego, nos contaron que se está convirtiendo en una zona de venta y consumo de drogas y que no es recomendable su visita por la noche.

Al día siguiente, sin embargo, aparecieron de repente cuando nos dirigíamos hacia el barrio de Santa Teresa. Por eso, empezamos el recorrido desde arriba. Y nos fuimos sorprendiendo más y más, según bajábamos los peldaños y mirábamos hacia arriba. Acabamos en la frase de Selarón “Brasil, eu te amo” en donde todo el mundo quiere hacerse fotos. Realmente, es un lugar que contagia alegría y buen rollo… todo ello a pesar de que al inicio del año, en ellas apareció muerto por quemaduras Selaron, con 65 años.

Aún se duda sobre si fue un suicidio o un homicidio. Sus amigos más cercanos dicen que estaba profundamente deprimido desde que en noviembre de 2012 un colaborador de su taller  le empezó a amenazar con matarlo si no le pagaba más por la venta de sus cuadros. A raíz de esta historia Selarón se recluyó en su casa, dejó de atender a los turistas y adelgazó más de 10 kilos. Y el 10 de enero de 2013 aparecía muerto: quemado. Estaba a los pies de las escaleras que él había decorado  junto a un tarro de disolvente. Parece que sigue siendo un misterio lo que pasó…

Selarón

Lo que nos consta con mucha certeza es que, aunque se echará de menos  su presencia física, su espíritu siempre estará presente en estas escaleras. Y que a pesar de su trágico final, cumplió uno de sus deseos más repetidos: “Solo acabaré este sueño loco e inédito en el último día de mi vida”. Así fue.

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2 respuestas a Escaleras de Selarón

  1. savianoabreu dijo:

    No sabía que Selarón había muerto… Yo sí tuve la oportunidad de charlar un rato con él hace algunos años, visitar su taller y escuchar como contaba orgulloso su historia y la historia de la “Escadaría Selaron”. Tengo en casa un cuadrito suyo – de una mujer embarazada, claro – que cobrará más importancia para mí ahora.

    • azaratana dijo:

      Pues qué afortunado fuiste!!! A mí me hubiera gustado mucho conocerle, la verdad es que me dio mucha tristeza enterarme de cómo acabó su vida… pero bueno, estar ahí fue mágico!!

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